Bueno voy a seguir por lo menos contándoles mi vida pasada ya que la actual es medio complicada para ser entendida si no se tienen los elementos del pasado y a la vez si no continuo van a pensar a que soy la reina de las boludas, que lo soy, o que me quede en mi primera infancia y eso no es así.
Así que acá va otra entrega de MI VIDA.
Ya les conté como eran mis relaciones con los adultos que de alguna manera marcaron mi infancia en forma más importante. Claro esta que además de ellos estaban mis padres, pero creo que eso merece un capitulo aparte y quisiera avanzar un poco más para que esto no sea tan lento. Así que ahora voy a contarles como empezó y se fue desarrollando mi vida social con mis pares…
Empecé la escuela a los 5 años, colegio de monjas, cuando empezaron las clases yo iba enyesada no recuerdo si de una o de las dos piernas, se que no podía moverme de mi sillita… Extrañaba como loca a mi vieja y ya desde que llegaba lloraba todo el rato, no jodía a nadie, mi llanto era como para adentro, pero queda como testigo de eso mis horribles dibujos pintados con una técnica de pintura a dedo, con grandes manchas de mis lagrimones. Mi maestra era una monja Boliviana lo más hija de puta que vi. sobre la tierra, la muy guacha que se llamaba Benedicta, como yo lloraba mientras rezaban al entrar a clase, me hacía rezar solita después de que todas se habían sentado ya.
Eso fue en jardinera. No recuerdo muchas cosas más, ni recuerdo a ninguna de mis compañeras supongo que me la pasaba tan mal que no daba bola a nadie.
En 1º me toca la misma monja de mierda, ahí ya no era tan boluda yo, ya había aprendido que llorando en este mundo no se llega más que al ridículo así que me tomaba las cosas con más indiferencia. De ese año lo único que recuerdo es a mi primera amiga se llamaba Soledad era mas chica que yo y quería quedarse conmigo en el salón cuando todas salían al recreo y yo no podía por los yesos, y ahí la monjita de mierda la obligaba a salir por que decía que el recreo era obligatorio, y de esa manera yo me quedaba sola en el salón. La verdad es que nunca la perdone ser tan guacha con una niña esa mujer estaba para internar no para dar clases. Gracias a Dios mis viejos me sacaron de ese colegio al año siguiente, donde ya esa monja podía correr riesgo de vida por que me la quería comer en dos panes.
Lo único bueno de ese colegio fue saber que en el mundo existía gente como Soledad que no importa la edad son solidarias de alma. Y tan bien saber que hay gente hija de puta de alma.
Allí hice mi primera comunión y tuve mi segundo accidente postoperatorio en una fiesta que inventaron un día de lluvia con el patio todo embarrado yo recién sacado el yeso plinnn me patine y me fracture y bueno cosas de la vida, eso de que siempre te pegas donde ya te duele es muy cierto en lo físico y en lo afectivo.
A los 7 años me cambie de colegio y empecé 1º nuevamente, de ese cole no me fui hasta doce años después con mi preparatoria terminada. Así que ahí se desarrollo toda mi infancia y adolescencia, fue la parte más importante de mi vida en los siguientes años y casi todo tenía que ver con el cole, lo bueno y lo malo.
Era un colegio de esos grandes e importantes que había en aquella época en Montevideo, también era de monjas era el Sacre Coeur, colegio pituco de la época, jajajaja, en realidad lo había sido antes, en mi época estaba lleno de hijas de ex alumnas venidas a menos como todo este bendito país que aun creían que eran mas que el común de la gente.
Yo no venía de ese palo, no era hija de ex alumna y mi padre lo había elegido por que en aquel momento era considerado un buen colegio en cuanto a la formación que brindaban, era de horario completo y enseñaban francés.
Pero de pituca yo nunca tuve nada, fui casi desde que entre la rebelde de la clase.
Pero no puedo negar que cuando entre a esa mole de edificio, hoy es
la Universidad Católica, me sentí un mosquito. De cualquier manera ya tenía la experiencia de no llorar y creo que en 12 años nunca lo hice, jaja. Así que a pesar de mi paso débil entre pisando lo más firme que pude y dejando claro desde el primer momento que yo era un ser respetable a pesar de no ser perfecta.
Mi primer maestra fue una genia y por suerte paso con nosotras a 2º año asi que me la pasaba bastante bien en clase. Teníamos clase de mañana, después
almorzábamos en colegio en mesas de a 10 donde nos mezclaban con chicas de todos los años incluidas las de secundaria así que éramos una de cada clase por mesa. Las mas grandes eran presidenta y vice presidenta de mesa y eran las que tenían que enseñarnos a comer y cuidar la buenas formas en la mesa. Mientras nos ponían música o nos leían algo, no se podía hablar mientras comíamos, jajaja. Dios parece que hace un siglo!!!!
La comida era una mierda, muy fino todo, pero nos traían ensalada de escarola con gusanos y nos daban un helado de frutilla con gusto a caramelo de cuarto que era insufrible. Arroz con leche salado, que ascooooo en realidad la comida era una tomada de pelo a los padres ya que era caro y nos daban cualquier cosa. Por suerte eso no duro muchos años creo que solo dos, después se podía elegir entre comer la comida del cole o llevarte de tu casa y bueno esta claro cual fue mi elección y la de mis viejos, llevarme la comida de casa.
Después de comer teníamos un recreo largo y por la tarde teníamos francés , catequesis y estudios vigilados.
Se suponía que llegábamos a casa con los deberes hechos, juas, nunca lo logre.
Las salas de estudio eran enormes y allí cada una tenía su pupitre, en cada sala habían 3 clases juntas y una monja solita para controlar, ni se sabe lo que yo me divertía. Hasta que me dieron la captura y me sentaron en la primera fila al lado de una chica mayor que era sordomuda….
En los primeros años las monjas también se creían aquello de la alta sociedad, así que cada vez que pasaba la superiora tenías que hacer reverencia, y no era cualquier reverencia era pierna izq. adelante derecha atrás abajo, o sea todo un ceremonial que a mi me costaba mucho hacer bien, por suerte rápidamente pasamos a solo bajar la cabeza y ya en 67 no hacíamos mas boludeces, jiji.
Claro esta que a esta altura cabe hacer un alto y pensar que momento social se vivia, estoy hablando de los años 60, pavada de cosa… Aquello era pleno fermento de todo lo que vendría después y eso se notaba en el día a día y en los cambios que año a año vivíamos en el colegio. Esas monjas que fueron creadas para educar alas clases altas fueron las primeras en alinearse con el Concilio Vaticano II y las primeras en cambiar su filosofía. Eran mujeres muy preparadas y supieron actualizarse al toque. A modo de síntesis, la misma superiora a la que le supe hacer reverencias, fue de las primeras en sacarse el hábito y vestirse como cualquiera y charlar conmigo fumando un pucho (yo por supuesto)
Siempre en es colegio estuve amparada por monjas que eran muy bellas personas y excelentes mujeres que me marcaron para toda la vida, por su inteligencia, por su humanidad, por su cariño. Me admiró y aún me admira ver como fueron capaces de cambiar, sobre todo que lo hicieron contra viento y marea ya que las patucas venidas a menos no se lo hicieron fácil. Pero ellas con gran inteligencia y sentido de
la Fe supieron que rumbo era el correcto. Hoy en día ya no tienen colegios, por lo menos en Uruguay, aquí las pocas que quedan viven en barrios marginales apoyando a gente que realmente necesita de ellas.
Se que hay muchas ex compañeras de colegio que discrepan conmigo, yo les agradezco el haberme hecho conocer una realidad y que junto con ese conocimiento hayamos buscado la forma de comprometernos para hace de este mundo algo mejor
No aprendí, francés, no hablo finamente, pero tengo valores humanos que ellas ayudaron a forjar que son mucho más importantes que lo buenos modales.
Por supuesto que del colegio hay miles de anécdotas y aun no hable de mis compañeras y amigas de esa época pero por hoy ya esto cumplida…
Espero seguirla pronto para no perder el hilo de los recuerdos.
Besos
Ana